maternidad

Primeros 3 meses de bimapaternidad:

Hace solo unos días que Nora cumplió tres meses.

Se me han pasado volando. De verdad. Muy muy rápido.

¿Por dónde empiezo a contaros?

Mi primera conclusión después de este primer trimestre es que Nora es un bebé mucho más fácil de lo que era Joel.

Me imagino que, como muchas estaréis pensando, influye el hecho de ya estar en el ajo de esto de la maternidad. Y las cosas se llevan mejor, ya sabes a qué te enfrentas.

Me imagino que sí, pero también os digo que Joel no echaba las siestas que echa Nora y que, exceptuando dos semanitas que tuvo cólicos… creo que Joel lloraba bastante más. Sinceramente, el llanto de tu bebé es de las cosas más incómodas que hay para unos padres recientes. La naturaleza lo hizo bien ahí, porque es imposible relajarte mientras tu bebé llora, es imposible cumplir eso de «si no te relajas, le pasas tus nervios». «Relájate tú si puedes y déjame en paz». Yo soy nervio puro pero eso sí, lo del llanto de tu bebé es una movida de supervivencia fijo.

Al margen de eso, Nora es un bollete tranquilo, y apunta maneras para dormir. A sus tres meses ya hemos conseguido casi una rutina de sueño medio constante y nos lo pone fácil en general.

¿Y Joel?

Lo de Joel ya es otro cantar. El señor está atravesando sus intensos dos años (por no decir terribles ni maravillosos, porque ni una cosa, ni la otra), y el 90% del trabajo nos lo da él.

Desde antes de nacer Nora, Joel ya estaba con un pie en esta fase donde cada tarea es una lucha, cada pregunta viene seguida de un «NO» por su parte, cada negativa nuestra es una rabieta suya y un largo etcétera. Además de esto, vamos un poquito estancados con el desarrollo del habla, y el hecho de no poder expresarse eficazmente le ocasiona también bastante frustración.

Cuando llegó su hermana, pareció que la recibía después de un largo viaje, como si la conociese de toda la vida. Y así ha seguido: besos, abrazos y caricias continuas, algún dedo en el ojo y «espachurramiento», pero todo amor.

Por supuesto que el cambio tan grande tenía que salirle por alguna parte, y desde que nació la peke, Joel tiene que dormir pegadito a su padre (cuando antes ya dormía medianamente bien solito en su cama), se despierta varias veces, tiene pesadillas y durante el día las rabietas y «juegos peligrosos» son más intensos que nunca.

Parte le tocará por edad y parte será por este cambio tan enorme, pero está claro que estamos viviendo una etapa decisiva de su vida, por lo que intentamos día a día atenderle y entenderle cuando nos necesita.

¿Y nosotros? ¿Cómo estamos nosotros?

Pues agotados, pero diré que estoy mucho más agotada mental que físicamente. Nora me permite descansar más o menos (hace 2-3 despertares por noche, y ojo, la noche que hace dos, lo flipo. Joel se despertaba como un reloj cada dos horitas), pero durante el día se nota mucho el cambio: no hay relevo.

Con un hijo, cuando tu pareja está con él, tú estás libre… pero con dos normalmente uno está con cada uno! así que, exceptuando las siestas (que afortunadamente Nora las hace generosas), no tienes ratos «para ti».

Y por eso el cansancio mental. Lidiar con la intensidad de Joel + atender a un bebé es agotador!

Entre nosotros la relación ha cambiado también debido a esto… hay días en los que me da la sensación de que somos compañeros de piso, más que marido y mujer. ¡Normal! Desde que Du volvió a trabajar se pasa la mayor parte del día fuera de casa, y cuando llega intenta estar con los niños lo máximo posible. A veces le digo: – «Du, vamos a aprovechar ahora que Joel está cenando y Nora tranquila…¿qué tal tu día? ¿qué haremos este finde?» Cuando empieza a responderme Joel tira el vaso de agua al suelo y Nora se hace caca. Pues nada, ya hablaremos. Pero posiblemente no nos veamos hasta el día siguiente por la tarde, porque se mete a dormir a Joel y, de lo cansado que está, no vuelve.

¡Sabemos que es una fase! Que son unos años que pasarán y que estamos invirtiendo todo nuestro tiempo y energía en criar a nuestros hijos. Así que no nos preocupa, pero sí que a veces echas de menos cosas simples de la vida como tomarnos un café y hablar de cualquier chorrada.

Por otro lado, aquí descubres realmente que has elegido bien a tu pareja: el equipo funciona. Reparto de tareas eficaz y los niños llegan vivitos al final del día. Punto para nosotros.

Y ya os dejo que me enrollo mucho. No había escrito ninguna entrada personal desde que nació Nora y esta engloba un poco los temas que más me soléis preguntar.

Seguiremos viviendo esta aventura de la bimapaternidad! O sobreviviendo!

Feliz semana 😉

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