maternidad

El parto natural ¿qué es?

Esta entrada podría ser infinita, ya que hablar del parto natural es hablar de situaciones, mujeres, cuerpos, sensaciones, experiencias y opiniones.

Empezamos con unas referencias para ayudaros primero a entender: ¿qué es un parto natural/normal?:

“Comienzo espontáneo, bajo riesgo al comienzo del parto manteniéndose como tal hasta el alumbramiento. El niño nace espontáneamente en posición cefálica entre las semanas 37 a 42 completas. Después de dar a luz, tanto la madre como el niño se encuentran en buenas condiciones”. OMS.

“Es el proceso fisiológico único con el que la mujer finaliza su gestación a término, en el que están implicados factores psicológicos y socioculturales. Su inicio es espontáneo, se desarrolla y termina sin complicaciones, culmina con el nacimiento y no implica más intervención que el apoyo integral y respetuoso del mismo”. (Federación de Asociaciones de Matronas de España, FAME)

Además de estas definiciones de organismos oficiales, voy a ayudarme de una frase de Consuelo Ruiz Vélez-Frías (1914-2005), matrona autora de un libro del que luego os hablaré:

“Sea cual sea el tipo de parto que elijas, éste tiene cuatro enemigos: la ignorancia, el miedo, el dolor y la impaciencia”.

Todas las mujeres de este mundo estamos preparadas para el acto de parir, de engendrar un bebé desde 0 dentro de nuestro cuerpo y hacer que crezca durante 40 semanas hasta que sea una mini-persona.

Todo este proceso (si sucede sin ninguna patología de riesgo) se consigue sin hacer NADA, simplemente dejando que la naturaleza de nuestros cuerpos actúe como está preparada para hacerlo.

Sin embargo, durante las últimas décadas en muchas partes del mundo hemos sufrido la “medicalización del parto”, que nos lleva a pensar que el parto es algo para lo que nos tienen que enseñar, ayudar, medicar o incluso “salvar”.

Todo esto ha ido generando en las mujeres un miedo y rechazo hacia esa función fisiológica nuestra, creando así una desconfianza e ignorancia muy poco acorde con nuestras capacidades.

Parir y nacer son procesos delicados, altamente sensibles a la influencia de sentimientos, temperatura, luz, olores, posturas corporales y muchas otras sensaciones. Si bien parir y nacer son procesos sensibles al entorno, en casi todos los hospitales se establece condiciones hostiles para el parto y nacimiento y muchas veces mantienen una actitud de control sobre las mujeres. De esta manera se fomenta la idea que se requieren los especialistas médicas/os para salvar a las mujeres y, especialmente los y las bebés del peligro, aplicándoles drogas y otras intervenciones rutinarias. No obstante, la naturaleza es más grande y perfecta que la medicina o cualquier institución; es imposible mejorar los procesos de parto y nacimiento, ya son perfectos, tanto que nuestra especie se ha reproducido durante miles de años con eficacia. Si realmente queremos ayudar, pues nuestro objetivo debería ser más bien de no interferir, ni estorbar, ni obstruir, es decir no hacer nada. Únicamente respetar las necesidades primordiales de las mujeres y sus bebés y, establecer condiciones favorables para el buen desencadenamiento de los procesos naturales, podemos así favorecer un parto y nacimiento saludable” (Gloria Lemay, matrona canadiense).

En el año 2007 se publicó en España por el Ministerio de Sanidad y Política Social el documento “Estrategia para la atención al Parto Normal”. En su elaboración intervinieron profesionales sanitarios y diversas asociaciones de usuarias. Este documento tiene como objetivo que los profesionales sanitarios atiendan los partos normales como lo que son.  Es parto normal “El parto de comienzo espontáneo, que presenta un bajo riesgo al comienzo y que se mantiene como tal hasta el alumbramiento. El niño o niña nace espontáneamente en posición cefálica entre las semanas 37 a 42 completas. Después de dar a luz, tanto la madre y su bebé se encuentran en buenas condiciones. Entendemos por mujer sana aquella que: no padece una enfermedad o presenta una complicación del embarazo, tales como parto pretérmino, estados hipertensivos del embarazo, crecimiento intrauterino restringido, embarazo múltiple, inducción del parto, etc., que hagan recomendable recurrir a cuidados o intervenciones específicas.”

Especifica la Estrategia que “en el parto normal debe existir una razón válida para interferir con el proceso natural.”  Es decir, sólo deben realizarse las intervenciones que estén justificadas. Las intervenciones innecesarias pueden generar complicaciones en el proceso de parto que obliguen a seguir interviniendo en el proceso. De modo que si se interfiere innecesariamente en un parto normal, es probable que éste deje de serlo, al provocar complicaciones que hagan necesarias sucesivas intervenciones.

Por eso, en nuestro sistema sanitario, contamos con profesionales que controlan el embarazo para determinar si éste es de bajo o alto riesgo.

Lo mismo ocurre durante el parto, donde la matrona y ginecóloga (ésta última si fuera necesaria), realizan el control del mismo, monitorizando al bebé y vigilando cualquier signo que pudiera indicar complicaciones, para garantizar un parto seguro.

Dicho todo esto, cabe señalar que, ante la presencia de razones ante las que sí se deba intervenir debemos de asumir que la intervención externa es necesaria.

La medicina ha evolucionado mucho en los últimos años y somos afortunados por vivir en una sociedad donde podemos disponer de estos avances y evitar así posibles complicaciones.

La epidural:

Cuando hablamos de “intervenciones médicas” en el parto, el concepto que primero nos viene a la cabeza y más se oye es la famosa epidural.

La epidural es una analgesia (alivio del dolor) que se utiliza en muchos campos de la medicina. En el parto, la analgesia epidural se utiliza como método de alivio del dolor de las contracciones. Es una técnica invasiva porque para ponerla es necesario acceder al espacio epidural, entre las vértebras lumbares, y colocar un catéter (como los de los sueros, pero más largo y fino) a través del cual se irá introduciendo la medicación.

Si bien es verdad que hoy en día es un método de alivio del dolor en el parto muy extendido, normalizado y al alcance de casi todas las embarazadas, no es gratuito.

Y con gratuito no me refiero a que tengamos que pagar dinero por ello (que gracias a nuestra sanidad pública, aquí no), sino a que conlleva ciertos riesgos:

Además de la punción que supone, nos limitará muchísimo el movimiento (el movimiento es una ayuda FUNDAMENTAL en el parto), requerirá que se nos monitorice siempre la tensión arterial (ya que puede producir hipotensión), y por ende tendrán que hacer uso de fuidoterapia para contrarrestar ese efecto.

Al limitar el movimiento en un parto y “obligarnos” a estar tumbadas sobre una cama, el bebé tiene más dificultad para bajar. Esto es debido a que la gravedad no le ayuda y los movimientos pélvicos que pudiéramos hacer de pie o en otras posturas para ayudarle a encajarse no están presentes. Además, en algunos casos la madre pierde la capacidad de “pujo” y la sensación para empujar no es igual de efectiva. ¿Consecuencia? el parto suele frenarse, las contracciones en muchos casos se hacen menos frecuentes, lo que ha demostrado derivar en un mayor intervencionismo médico y una mayor tasa de complicaciones para el bebé y la madre, según estudios médicos.

¿Entonces?

Entonces es perfectamente respetable parir de una forma o de otra, elegir lo que más confianza nos produzca y mejor encaje con nuestra vida y forma de pensar. Ahora bien, hagamos lo que hagamos conviene tener toda la información en nuestra mano.

Según mi experiencia, para tener un parto natural hay que mentalizarse, en nuestra sociedad el pacto de parir es un tema bastante tabú y generalmente el primer parto que presenciamos (nosotras y nuestras parejas) es el nuestro propio.

Por eso conviene leer, si es posible ver algún video y conocer el proceso y las fases de un parto normal, informarse sobre las formas de alivio del dolor y mentalizarse de que es un proceso fisiológico.

A pesar de que yo ya tenía idea de tener un parto natural, me ayudó mucho leer el libro de la matrona que os he mencionado antes; Consuelo Ruiz Vélez-Frías “Parir sin miedo”.

Otro día os hablaré de mi experiencia en el parto y de cómo vino al mundo nuestro pequeño Joel 🙂

Lecturas recomendadas:

Referencias bibliográficas:

1 comentario en “El parto natural ¿qué es?”

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